Los troncos de los árboles con sus múltiples texturas y matices, siempre atrapan mi mirada y esta ocasión en Tromso, me sorprendió encontrar en ellos, esta maravillosa carita.
Me encantaba pegar mi mirada al paisaje en el que descubría la belleza natural y las juguetonas nubes que me acompañaron por toda Laponia. En este recorrido de camino a Tromso, eran especiales. Al cabo de un rato, ellas llevaron la ternura a mi corazón. Parecían dos enamorados cómplices.
Seguí mi viaje por tierras laponas, sin dejar de mirar el maravilloso paisaje. Me quedé mirando fijamente los matices de colores de esta montaña. Y en una curva de la carretera, al doblar la cabeza, la descubrí. Me transmitía tanta serenidad...
Al acercarme me gustó los matices de colores. Y cuál fue mi sorpresa, al descubrir esta hermosa cara!
Ahora te toca a tí descubrirla. ¿Seguirá allí? ¿Cómo estará? ¡¡¡YA NO TIENES EXCUSA PARA NO ENCONTRARLA!!! ¡¡¡RETRÁTALA Y MANDÁMELA QUE ESTARÉ ENCANTADA DE PUBLICARLA!!!